Riesgos jurídicos ocultos en la compra de crédito NPL inmobiliario

Los riesgos de comprar una NPL que nadie te explica antes de firmar

Las NPL —créditos hipotecarios impagados que los bancos venden a terceros— llevan meses en boca de todos en el mundo de la inversión inmobiliaria. Se comercializan en muchos casos con estudios de rentabilidad que parecen muy atractivos. Cada vez hay más intermediarios ofreciéndolas. Y cada vez llegan más inversores al despacho después de haber firmado algo que no entendían del todo.

Este artículo recoge los riesgos reales que aparecen en la práctica, los que raramente se mencionan en el momento de la venta.

Lo primero que hay que entender: no estás comprando un piso

El error de partida más frecuente es tratar una NPL como si fuera una forma indirecta de adquirir un inmueble a precio reducido. No lo es. Lo que se compra es una posición jurídica: el derecho de crédito frente a un deudor, con el inmueble como garantía colateral. Que esa posición acabe convirtiéndose en la propiedad del piso depende de muchos factores que en el momento de la compra son inciertos. El piso es el colateral, no el objeto de la compra.

Esta distinción no es un tecnicismo. Es la diferencia entre saber lo que se está firmando y no saberlo.

Riesgo 1 — El estado real del procedimiento no siempre es el que te dicen

Los servicers suben documentación a sus plataformas para que los compradores potenciales la revisen. El problema es que esa documentación no siempre refleja la situación actual del expediente judicial, y en muchos casos es parcial.

Un caso reciente: una inversora acude al despacho antes de comprar una NPL ofrecida por un servicer conocido, se le comercializa en fase de subasta según la información que se le traslada. Al revisar el expediente, aparece un escrito de solicitud de subasta. Hasta ahí, todo correcto. Pero la fecha de ese escrito es de 2019. Estamos en 2026.

Al investigar, el procedimiento estaba archivado. En 2019, el Tribunal Supremo anuló las cláusulas de vencimiento anticipado de muchas hipotecas, lo que provocó el archivo masivo de procedimientos de ejecución en curso. Este era uno de ellos. Lo que le estaban vendiendo a esa inversora como «subasta ya solicitada» era en realidad un procedimiento archivado desde hacía siete años que había que iniciar de cero.

La diferencia en términos de tiempo y costes es enorme. Y el precio que había calculado para la operación no tenía en cuenta ese punto de partida real.

Antes de comprar cualquier NPL, hay que comprobar el estado actual del procedimiento judicial directamente, no fiarse de lo que dice el resumen comercial de la plataforma.

Riesgo 2 — El derecho de retracto del crédito litigioso

Este es uno de los riesgos menos conocidos y más importantes para el inversor minorista. Si bien es cierto que hasta el momento no ha sido muy habitual, ya que las ventas de NPL, se comercializaban en globo a fondos de inversión, lo cierto es que esta tendencia actual de comercializarla al pequeño inversor, hace que pueda entrar en juego esta figura jurídica que no siempre es contemplada. Cuando se compra una NPL de forma individual (no en un paquete global como hacían los fondos), el precio de compra queda identificado. Y eso permite al deudor ejercer el derecho de retracto: pagar al nuevo acreedor exactamente lo que pagó por el crédito y quedarse libre de deuda.

Es decir, si se compró una NPL por 30.000 euros sobre una deuda de 150.000, el deudor puede acudir al juzgado, pagar los 30.000 euros y extinguir el crédito. El inversor recupera lo que pagó, pero sin margen y sin el inmueble.

Hay quien intenta evitar esto comprando antes de que el deudor conteste a la demanda, con el argumento de que sin contestación no existe todavía un crédito «litigioso». Es cierto en términos formales, pero tiene el inconveniente de que si el deudor aún no ha contestado, tampoco se sabe qué argumentos va a oponer ni qué cláusulas va a impugnar.

Riesgo 3 — Las cláusulas abusivas no desaparecen con la venta del crédito

Todo lo que el deudor podía oponer al banco original puede oponerlo igualmente al comprador del crédito. Cláusula suelo, intereses de demora abusivos, gastos mal imputados, defectos en el acta de fijación de saldo. La cesión del crédito no limpia el préstamo de sus vicios originales.

Y no hace falta que el deudor los haya detectado previamente. Los jueces están obligados desde una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea a revisar de oficio si una hipoteca contiene cláusulas abusivas, incluso si el deudor no las ha alegado expresamente.

Si una de esas cláusulas se declara nula, puede obligar a recalcular toda la deuda desde el origen, con el impacto que eso tiene en la rentabilidad real de la operación, que se hubiera calculado sin tener en cuenta este punto.

Riesgo 4 — La documentación puede estar incompleta o ser imposible de conseguir

Cuando un crédito lleva varias transmisiones —del banco original a un fondo, de ese fondo a otro, y de ahí al servicer que lo comercializa ahora— la cadena documental puede romperse. Ha ocurrido con carteras procedentes de entidades absorbidas: el nuevo acreedor no tiene acceso a toda la documentación original y no puede acreditarla ante el juzgado cuando la parte contraria la exige.

Un procedimiento de ejecución hipotecaria puede archivarse por no aportar la primera copia de la escritura del préstamo, o por no poder acreditar correctamente el saldo vencido. Son defectos de forma que, en un procedimiento bien defendido por la parte contraria, pueden costar mucho dinero y tiempo.

Riesgo 5 — El tiempo real de los procedimientos no es el del estudio de rentabilidad

Las rentabilidades que presentan los servicers suelen calcularse con escenarios de duración que no siempre se corresponden con la realidad de los juzgados españoles. Hay partidos judiciales con cargas de trabajo enormes donde una ejecución hipotecaria puede tardar entre cinco y doce años en resolverse.

Un procedimiento iniciado en 2012 puede cerrarse en 2025. Eso no es un caso extremo: ha ocurrido. Y en ese horizonte temporal, una rentabilidad que parecía atractiva sobre el papel puede quedar reducida a algo muy distinto cuando se divide entre los años reales de espera y los costes legales acumulados.

Antes de comprar, dependiendo de la fase procesal en la que se adquiere, hay que preguntarse con honestidad: ¿puedo inmovilizar este capital durante cinco años como mínimo? ¿Y durante diez si fuera necesario?

Riesgo 6 — La vivienda habitual del deudor y las situaciones de vulnerabilidad

Si el inmueble que garantiza el crédito es la vivienda habitual del deudor, y acredita una situación de vulnerabilidad, esto interfiere no solo en la viabilidad de recuperación del crédito en la subasta, que de quedar desierta por este motivo nos adjudicaremos en pago, sino en las posibilidades de disponer de la misma. La legislación actual en España ofrece mecanismos de protección que, aplicados en el momento adecuado, pueden paralizar el lanzamiento durante períodos prolongados.

Esto no es diferente de lo que ocurre con una subasta judicial ordinaria, pero en una NPL se añade el hecho de que se ha pagado por el crédito sin saber con certeza en qué situación se encuentra el ocupante del inmueble.

Riesgo 7 — El tercer poseedor no notificado

Si el inmueble ha sido transmitido a un tercero después de constituirse la hipoteca, ese tercero tiene derecho a ser notificado del procedimiento de ejecución. Si no se le ha notificado correctamente, puede ser causa de nulidad de toda la ejecución, incluso en una fase avanzada.

Este riesgo puede detectarse revisando el historial registral de la finca antes de la compra. Pero requiere saber qué se busca y cómo interpretarlo.

La NPL no es un producto malo en sí mismo. Es un producto complejo que exige un nivel de análisis previo muy superior al de una subasta convencional, porque lo que se compra no es un inmueble sino un procedimiento judicial con todas sus incidencias posibles. Antes de comprometer capital en una operación de este tipo, conviene revisar el expediente con alguien que conozca tanto el derecho hipotecario como la práctica de los juzgados.

Si tienes una NPL sobre la mesa y quieres saber en qué punto real está antes de decidir, solicita un análisis de la operación.

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